La segunda mitad del siglo XX fue una época de conflictos y revoluciones en América Latina. Miles de activistas y opositores se convirtieron en objetivo militar, en perseguidos. Canadá abrió su puertas ofreciendo refugio y la posibilidad de empezar una nueva vida a muchos de estos perseguidos. Las historias de estos migrantes que llegaron de distintos lugares y bajo circunstancias diversas, tienen una cosa en común: la perseverancia del alma por sobrevivir las circunstancias más adversas.